Friday, 15 November 2013

MIRACLE ON 34th. STREET (1947) WEB SITE


HOME      FILMOGRAPHY      BIOGRAPHY       GALLERY      PROJECTS      TV MOVIES

 
     















  • Production Credits

  • Director - George Seaton
  • Screenplay - George Seaton
  • From Story - Valentine Davies
  • Producer - William Perlberg
  • Photography - Charles Clark
  • Photography - Lloyd Ahern Sr.
  • Editor - Robert Simpson
  • Music - Cyril J. Mockridge
  • Art Direction - Richard Day
  • Director - George Seaton
  • Cats Credits

    • Maureen O'Hara - Doris Walker
    • John Payne - Fred Gailey
    • Edmund Gwenn - Kris Kringle
    • Natalie Wood - Susan Walker
    • Porter Hall - Mr. Sawyer
    • William Frawley - Charles Halloran
    • Jerome Cowan - Thomas Mara
    • Philip Tonge - Mr. Shellhammer
    • James Seay - Dr. Pierce
    • Harry Antrim - Mr. Macy
    • Thelma Ritter - Mother
    • Mary Field - Mother
    • Lela Bliss - Mrs. Shellhammer
    • Robert Hyatt - Thomas Mara, Jr.
    • William Forrest - Dr. Rogers


  • Awards

    Win
    • Best Performance by an Actor in a Supporting Role in a Motion Picture - Edmund Gwenn - 1947 Hollywood Foreign Press Association
    • Best Screenplay - George Seaton - 1947 Hollywood Foreign Press Association
    • Best Original Story - Valentine Davies - 1947 Academy of Motion Picture Arts and Sciences
    • Best Screenplay - George Seaton - 1947 Academy of Motion Picture Arts and Sciences
    • Best Supporting Actor - Edmund Gwenn - 1947 Academy of Motion Picture Arts and Sciences
    • 10 Best Films - 1947 Film Daily
    • 10 Best Films - 1947 New York Times
    Nomination
    • Best Picture - 1947 Academy of Motion Picture Arts and Sciences


Miracle On 34Th Street was a great Christmas movie. The major conflict of the movie was whether or not Santa Claus really existed. 
The movie begins with Kris Cringle (Edmund Gwen) walking by a store with a man setting up a display of reindeer and notices that they are not in order. Kris tells the man politely how to fix them in the right positions, but the man gives him a strange look and goes back to work. Kris Cringle believes himself to be Santa Claus although most everyone else thinks he is crazy. Even little Susan (Natalie Wood) thinks he is a fake and doesn't believe in any ‘fairytales'. Her mother, Doris Walker (Maureen O'Hara), taught her that to believe in ‘fairytales' is childish and impractical. Kris is later made a part of the Macy's parade when the Santa Claus that was supposed to be in the parade is found drunk. When asked if he had ever had any experience, Kris replied, `Many times.' Doris makes him the department store Santa Claus at Macy's where he tells many people that he is the real Santa Claus. 
As more people find out about Kris Cringle calling himself ‘Santa Claus', they get upset saying that no such person really exists. Many people took it more literally and said that it would be impossible for reindeer to fly or for anyone to live in the North Pole. He is forced to take a mental examination and the doctor convinces Doris that Kris is mentally ill after he gets in a fight. Kris is arrested and taken to court and his lawyer is Mr. Gailey who starts to believe, along with Doris and Susan, the he actually is Santa Claus.
I thought that this was a really good holiday movie that focus on something that all of us as little kids went through- believing or not believing in Santa Claus. It even feels like I should believe in Santa after watching it. I thought that Edmund Gwen was a really good actor and perfect for his part. He played his role very innocently, which made him very believable as Santa Claus. Natalie Wood was a great actress who played very well the typical role of the cynical child. The acting and the plot was very well written. It was a very innocent movie that is entertaining for all types of audiences.




 CRITICA EN EL PERIODICO "ABC DE MADRID" (17-1-1950)
Se ha estrenado "De ilusión también se Vive" en la pantalla del cine Callao, con un poco de retraso, ya que su estreno lo hubiésemos considerado sumamente oportuno en los recientes días de las Navidades. Aunque la tradición española es fiel a la católica de los Reyes Magos, ahora se admiten igualmente, como motivo de fiesta en esas fechas "motivos externos diríamos nosotros" el árbol y el Papa Noel, y en éste vemos como un amable personaje prodigiador de aguinaldos. En el "film" que comentamos, ofrecido ayer, se tiende a demostrar "con finura, con sencillez, tocando las fibras sentimentales del espectador" que la ilusión pura e ingenua es imprescindible componente de la felicidad y que las bellas ilusiones abonan las hermosas realidades. Siguiendo una linea argumentad suave, un tanto pueril, con las imágenes bien logradas, y situaciones y diálogos que ponen de manifiesto el ingenio del director y argumentista "o guionista" George Seaton, esta película proporciona un rato agradable y se desarrolla sin que fatigue ni aburra un momento. aboga el "film" por que la gente menuda nu sufra un prematuro desencanto desengañandola de ese maravilloso mundo que nutre las infantiles imaginaciones y, también, por que los mayores, asidos, por fuerza, a las ásperas exigencias de lo cotidiano, sueñen "también ellos" y vuelen por los ámbitos de la fantasía. Habremos de calificar como excelente la interpretación de cuantos intervienen en la cinta, y de modo especial el trabajo de Edmund Gween, en el cometido de Papá Noel, y de la graciosa chiquilla Natalie Wood. La trama amorosa la sostienen Maureen O´Hara y John Payne. Así, cuantos contribuyen a la realización de la obra cinematográfica "técnicos y comediantes" han conseguido un excelente resultado. DONALD.

La Vanguardia: Día de estreno (14-12-1949) Día critica (16-11-1949)


Resulta curioso y en cierta manera confortante comprobar que el cine americano es el que mayor atención y mejor ánimo dedica a los temas de más tierna humanidad, a las historias cuyo desenlace amplía la sencilla moraleja de las verdades que tantas veces nos pasan inadvertidas y en las que resultan toda una justificación de la vida. <De ilusión también se vive> es una excelente adaptación al temario aludido y en los cuentos que triunfa la bondad, triunfan los que creen, y triunfa la incertidumbre en lo fantástico, que no es precisamente lo irreal, por cuanto la fantasía -y así lo demuestra esta película- es una gran creadora de felicidades, tan llenas de espiritualidad y que ponen un punto de luz, una aureola en el afán utilitario de la gris existencia cotidiana. Papa Noel -que en los países anglosajones viene a desempeñar la función de nuestros Reyes Magos- es el eje en cuyo torno gira el asunto de este film. La simpática originalidad del mismo, estriba en que su protagonista es un hombre bueno que ama y comprende a los niños, que siembra fe en las ilusiones, y en suma, que obra como obraría el mismísimo Santa Claus, si por arte de birlibirloque pudiera intervenir en la vida de los hombres. <De ilusión también se vive> desarrolla ese ingenioso motivo de una forma típicamente americana, entreverada de un aire ingenuo, de una entrañable buena intención, que es ciertamente lo que da a la cinta el pulso de una profunda cordialidad. La cinta, pues, acaba demostrando que es bueno tener ilusiones, que la ficción puede transformar la realidad y hacerla según nuestros anhelos. Y demuestra también en la vista de un juicio, que pudo muy bien llevar la firma de Frank Capra, que el personaje, barbudo y jovial, que como un símbolo, derrama prodigo los dones de cariño y crea en su torno la confianza en los ensueños, es realmente Papa Noel. Todo en la película tiene así un cándido tono de narración infantil, pensada sin embargo para los adultos, que cautiva y encanta. La simpatía de la anécdota es extraordinaria y tanto la realización como la interpretación engranan en una total armonía llena de gracia. Al frente del reparto, Edmund Gween, encarna de un modo insuperable al Santa Claus de carne y hueso que lleva en sus hombros el saco de juguetes que es la película; luego la luminosa belleza de Maureen O´Hara, la apostura de John Payne y el gesto de tan bien matizada desilusión de Natalie Wood, la niña que por acabar creyendo en la existencia de Papa Noel tendrá en sus manos, tangible y cierto, el mundo de sus fantasías. -H. SAÉNZ GUERRERO